La terapia no es "talla única". Existen diferentes formatos diseñados para abordar distintas necesidades y dinámicas relacionales.
Es el formato más común. Trabajas uno a uno con el terapeuta. Es ideal para explorar asuntos personales profundos, traumas, ansiedad, depresión o patrones de conducta individuales. El foco eres tú y tu mundo interno.
Se centra en la relación entre dos personas. El "paciente" es la relación. Ayuda a mejorar la comunicación, resolver conflictos, recuperar la intimidad o, en algunos casos, a tener una separación saludable.
Involucra a miembros de la familia para abordar problemas que afectan al funcionamiento del sistema familiar. Es muy útil cuando los problemas de un miembro (por ejemplo, un adolescente) afectan a todos, o cuando hay patrones de comunicación disfuncionales arraigados.
Un grupo de personas con problemas similares se reúne bajo la guía de uno o más terapeutas. Ofrece una red de apoyo única y permite aprender de las experiencias de los demás, reduciendo la sensación de aislamiento.
El primer paso suele ser el más difícil. Escríbenos por el medio que prefieras: te respondemos en horario de consulta o, como muy tarde, al día siguiente.