Sexualidad

Deseo, dificultades en la cama, intimidad, trauma: motivos de los que cuesta hablar. Psicólogas y psicólogos en Atocha, Delicias y online, a solas o en pareja.

Psicólogas y psicólogos colegiados (COP Madrid) · Centros sanitarios autorizados · 5,0 en Google con 59 reseñas · Madrid · Atocha y Delicias · También online

De esto cuesta hablar. Con la pareja, con los amigos, a veces incluso con uno mismo. Y sin embargo es de los motivos que más silencio acumulan: un deseo que se apagó y nadie sabe cuándo, una relación en la que el sexo se ha convertido en un tema que se rodea, algo que pasó hace años y sigue apareciendo en la cama, o una dificultad concreta que se lleva con vergüenza y a solas.

Una cosa antes de seguir: algunas de estas dificultades tienen una parte médica que conviene revisar con tu médico. La psicoterapia trabaja junto a esa revisión, no en su lugar, porque casi siempre hay también una parte de historia, de relación y de miedo que ninguna analítica recoge. Eso es lo que hacemos aquí: entender cómo aprendiste a estar con tu cuerpo y con el de otra persona, qué se ha metido en medio y qué pasa entre tú y tu pareja, si la hay. Sin técnicas de manual, sin juicio y al ritmo que puedas.

En Creciendo atendemos estos motivos en Atocha y Delicias y también online, en sesiones individuales y de pareja. Aquí puedes conocer al equipo.

Disfunciones sexuales

Una erección que no llega o no se mantiene, una eyaculación demasiado rápida o que no sucede, dolor al tener relaciones, un cuerpo que no responde aunque la cabeza quiera. Suele venir con una espiral conocida: pasó una vez, la siguiente estuviste pendiente de si pasaría, y pasó. A partir de ahí evitar es lo más fácil, y la pareja empieza a pensar que es cosa suya.

Consulta cuando llevas meses evitando o cuando la ansiedad antes del encuentro es mayor que el deseo. Y si no lo has hecho, pide una revisión médica: descartar una causa física es el primer paso y no sustituye a la terapia, la acompaña.

En sesión hablamos de lo que pasa en la cama con la misma naturalidad que de cualquier otra cosa. Miramos qué exigencia hay en juego, qué te enseñaron sobre lo que "tiene que" pasar y qué ocurre en la relación cuando el cuerpo falla. A veces el problema no es sexual sino de miedo a decepcionar, y ahí es donde trabajamos.

Decirlo en voz alta a alguien que no se va a sorprender ya es un cambio.

Falta de deseo sexual

No es que te duela nada ni que algo no funcione: es que no te apetece. Puede llevar así meses o años. Con la pareja se ha vuelto un tema incómodo, notas su decepción o su enfado y eso apaga todavía más las ganas. O estás sin pareja y te preguntas si el deseo volverá alguna vez. Muchas personas que consultan por esto añaden algo más: "y no sé si es normal".

Merece la pena consultar cuando la falta de deseo te preocupa a ti, no solo a otra persona, o cuando ha llegado con otros cambios: cansancio, tristeza, una etapa dura, un cambio de medicación. Parte de eso conviene comentarlo también con tu médico.

Para nosotros el deseo no es un interruptor que se arregla. Está unido a cómo te sientes en tu cuerpo, a lo que pasa en la relación, a lo que cargas del día y de la historia. A veces el deseo desapareció porque era la única forma de decir que algo no iba bien. Buscamos qué está diciendo, sin prisa y sin que la meta sea "volver a como antes".

Cuéntanos cuándo fue la última vez que sí. Suele ser una buena pregunta para empezar.

Adicción al sexo

Pornografía, aplicaciones, encuentros que buscas sabiendo que después vendrá el vacío. No es la cantidad lo que define el problema, es la pérdida de control: te lo prometes y no lo cumples, ocupa horas que necesitabas para otra cosa, mientes para taparlo y cada vez hace falta más para sentir lo mismo. El sexo ha dejado de ser placer y se ha vuelto una forma de calmar algo que no tiene nombre.

Consultar tiene sentido cuando has intentado parar por tu cuenta varias veces, cuando pone en riesgo la pareja o el trabajo, o cuando la vergüenza es tan grande que ya no puedes contárselo a nadie.

Aquí no hay sermón. Trabajamos en entender qué apaga esa conducta, qué angustia, qué soledad o qué rabia, y de dónde viene la costumbre de calmarse así. Miramos también cómo aprendiste a vincularte, porque muchas veces el sexo compulsivo ocupa el lugar de una cercanía que da miedo. Si lo tuyo se parece más a una compulsión en general, tienes también la página de adicciones.

Aquí puedes decirlo sin que nadie ponga cara, y eso ya alivia.

Trauma sexual

Algo que pasó, en la infancia o ya de mayor, hace años o hace poco, y que sigue apareciendo: en la cama, cuando alguien te toca sin avisar, en un olor, en un sueño. A veces el cuerpo se desconecta en el momento en que debería sentir. A veces sientes asco de ti, o culpa por no haber hecho otra cosa, aunque sepas que no fue tu responsabilidad. Y es habitual que nunca lo hayas contado entero a nadie.

No hace falta contarlo entero aquí tampoco. Consulta cuando notes que te está robando la relación con tu cuerpo, con tu pareja o con tu tranquilidad. Si hay riesgo inmediato para ti o para otra persona, llama al 024 (atención a la conducta suicida, 24 horas) o al 112.

Vamos a tu ritmo. Nadie te va a pedir que relates lo que pasó antes de que puedas y quieras, y la terapia no depende de que lo hagas. Lo primero es que la consulta sea un sitio donde puedas decir "hoy no" y se respete. Desde ahí trabajamos en que lo que pasó deje de mandar sobre lo que sientes ahora, y en que el cuerpo vuelva a ser tuyo. Si tienes pareja, decidimos contigo qué compartir con ella y cuándo.

Puedes escribirnos solo para preguntar, sin decidir nada todavía.

Dificultades en la intimidad sexual

El sexo funciona, técnicamente, pero no estás ahí. Te cuesta dejarte mirar, pedir lo que te gusta, quedarte después. O evitas el encuentro con pequeñas excusas porque en cuanto la cercanía sube algo se cierra. No es falta de deseo ni un problema físico: es que estar desnudo, en todos los sentidos, delante de alguien resulta demasiado.

Merece la pena consultar cuando notas que la intimidad se ha vuelto una actuación, o cuando tu pareja lo nota y ya no sabéis cómo hablarlo sin herir.

Trabajamos con la conexión entre el cuerpo y la confianza. Cómo aprendiste a protegerte, qué pasó en relaciones anteriores, qué crees que hay que esconder para que te quieran. Se puede hacer de forma individual y también en sesiones de pareja, donde el objetivo es que los dos podáis hablar de lo que pasa en la cama sin que sea una queja. Si el problema está más en cómo os habláis en general, la página de terapia de pareja os orienta mejor.

Con que sepas que algo se cierra ya tenemos por dónde empezar.

Discrepancias de deseo en la pareja

Uno quiere más y el otro menos, y el tema se ha vuelto un campo de minas. Quien pide se siente rechazado, quien no tiene ganas se siente presionado, y los dos acabáis evitando el momento de ir a la cama para no tener que decir nada. Con el tiempo aparece el resentimiento y, a veces, la sospecha de que el otro ya no te quiere o de que tú ya no vales.

Vale la pena consultar antes de que la distancia en el sexo se convierta en distancia en todo lo demás, o cuando ya lo es y no sabéis cómo darle la vuelta.

Lo trabajamos casi siempre en sesiones de pareja. No se trata de negociar un número ni de que uno ceda. Se trata de entender qué significa el sexo para cada uno, qué pide cada cual cuando lo pide y qué protege cuando lo evita, y de que podáis decirlo en un sitio donde no se convierta en discusión. Si alguno prefiere empezar a solas, también se puede.

Venid los dos, aunque uno tenga más dudas que el otro; con eso alcanza.

Anorgasmia

Llegas a disfrutar, pero no llegas. O llegas cuando estás a solas y con tu pareja no, o nunca. Se convierte en algo que se finge, y fingir cansa y aleja. Muchas personas que consultan por esto se lo han callado durante años pensando que era cosa suya y que no había nada que hacer.

Conviene consultar cuando te lo has preguntado más de una vez, cuando afecta a cómo te sientes contigo o cuando tu pareja lo nota y se ha vuelto un tema. Como con otras dificultades sexuales, una revisión médica ayuda a descartar causas físicas; el trabajo psicológico va en paralelo.

No usamos ejercicios de manual. Hablamos de qué pasa por tu cabeza justo cuando el cuerpo podría soltarse: la vigilancia, la exigencia, el miedo a tardar, a hacer ruido, a que te vean. Y de dónde aprendiste que el placer tenía que ganarse o esconderse. Cuanto menos tenga que ver con rendir, más sitio le queda al disfrute.

Decir que esto te pasa es la parte difícil; lo demás lo hacemos contigo.

Dónde y cuánto cuesta

  • Presencial en Atocha (C. de Vizcaya 11) y Delicias (Embajadores 137), de lunes a viernes de 9 a 21 h.
  • Online por videollamada, con la misma terapeuta durante todo el proceso.
  • 60 € la sesión individual.
  • 75 € la sesión de pareja y de familia. Puedes ver los detalles en la página de precios.

Somos psicólogas y psicólogos colegiados (COP Madrid) y centro sanitario autorizado por la Comunidad de Madrid.

Cómo empezar

Si vais a venir en pareja, indicadlo al reservar. Puedes reservar online en un minuto o escribirnos por WhatsApp y te contamos cómo empezar. Si prefieres una llamada previa para resolver dudas, dínoslo en el mensaje.

¿Empezamos?

El primer paso suele ser el más difícil. Escríbenos por el medio que prefieras: te respondemos en horario de consulta o, como muy tarde, al día siguiente.

L–V · 9–21h · Atocha y Delicias · También online