Familia y parentalidad

Conflictos en casa, crianza, culpa, agotamiento, adopción, familias que se reconstruyen o el cuidado de un familiar. Terapia individual y familiar en Atocha, Delicias y online.

Psicólogas y psicólogos colegiados (COP Madrid) · Centros sanitarios autorizados · 5,0 en Google con 59 reseñas · Madrid · Atocha y Delicias · También online

Ser padre o madre, ser hijo, ser familia: casi nadie lo aprende en un libro. Se aprende sobre la marcha, con lo que cada uno trae de la casa en la que creció y con lo que la vida va poniendo delante. Por eso aquí caben cosas muy distintas: una casa en la que se discute por todo, un hijo que no sabéis cómo acompañar, una relación con tus padres que sigue doliendo de adulto, una adopción, un tratamiento de fertilidad, un padre mayor que ya no puede cuidarse solo.

Lo que une a estos motivos es que el malestar no es solo de una persona: está en el vínculo. Lo abordamos desde un enfoque relacional e integrador, que en la práctica quiere decir mirar lo que pasa entre vosotros hoy y también de dónde viene, cómo aprendió cada uno a querer, a pedir y a enfadarse. A veces la mejor puerta es la terapia individual; otras, sesiones de familia. Lo decidimos con vosotros.

En Creciendo atendemos a padres, madres y familias en nuestros centros de Atocha y Delicias y también online.

Conflictos familiares

Cenas que acaban en portazo. Un hermano que no se habla con otro desde hace años. Normas que uno pone y otro deshace. Cuando el conflicto se instala en casa, cada uno acaba defendiendo su versión y nadie escucha. Trabajamos con toda la familia o con parte de ella, según quién quiera venir. Tenemos una página dedicada: Conflictos familiares.

Problemas con familia de origen

Tienes tu vida hecha y, aun así, una llamada de tu madre te deja mal el resto del día. Vuelves de una comida familiar sintiéndote otra vez el niño o la niña que fuiste. Hay un reproche viejo que nunca se dijo y sigue ahí, o un padre con el que la relación es de cortesía y poco más.

Merece la pena consultarlo cuando lo que pasa con tu familia de origen se cuela en tu pareja, en cómo crías a tus hijos o en cómo te tratas a ti mismo. También cuando estás pensando en poner distancia y no sabes si es cobardía o cuidado.

En terapia individual miramos qué papel te tocó en esa familia y qué te cuesta soltar de él. No se trata de culpar a nadie, sino de entender qué aprendiste allí sobre el afecto, la lealtad y el enfado, y decidir con qué te quedas. Tu terapeuta te acompaña a encontrar una distancia que puedas sostener, ni la ruptura ni la sumisión. Si lo que hubo fue una falta de cuidado sostenida, quizá te reconozcas más en negligencia emocional.

Si no sabes por dónde empezar a contarlo, empieza por la última vez que te dolió.

Dificultades en la crianza

Un hijo que no obedece, o que obedece por miedo. Rabietas que no acaban, un niño que no duerme, dos padres que no se ponen de acuerdo en casi nada. Criar es difícil y nadie viene enseñado. Con los padres trabajamos en orientación, y con los hijos cuando hace falta. Tenemos una página dedicada: Dificultades en la crianza.

Terapia infantil

Rabietas que no acaban, miedo a dormir solo, un dolor de tripa cada mañana antes del cole. Un niño casi nunca dice «estoy mal»: lo cuenta con lo que hace, y en sesión lo cuenta jugando y dibujando. Atendemos a niñas y niños hasta los 11 años en Atocha, y con vosotros trabajamos en paralelo. Lo contamos en nuestra página de terapia infantil.

Adolescentes

Un hijo que se encierra, que deja de dormir, que llora sin saber por qué o que estalla por todo. La pregunta de casi todos los padres es la misma: ¿esto es la edad o es algo más? Atendemos adolescentes de 12 a 18 años: el chico o la chica tiene su propio espacio, y con vosotros trabajamos aparte. Lo contamos en nuestra página de terapia para adolescentes.

Culpa materna/paterna

Gritaste y luego no pudiste dormir. Volviste al trabajo y sientes que abandonas. O al revés: te quedaste en casa y notas que desapareces. Miras a otras madres, a otros padres, y todos parecen hacerlo mejor. La culpa parental tiene esa forma: una voz que revisa cada decisión y siempre encuentra el fallo.

Un poco de culpa es parte de querer hacerlo bien. Conviene consultar cuando ocupa demasiado: cuando te impide disfrutar de tus hijos, cuando cedes en todo para compensar, o cuando la culpa viene de algo concreto que pasó y que no consigues perdonarte.

En sesión la miramos con calma. De dónde sale esa exigencia, qué madre o qué padre tuviste tú y con quién te comparas sin darte cuenta. La culpa suele señalar algo que importa; el trabajo consiste en separar lo que de verdad hay que reparar de lo que solo es castigo. Tu terapeuta no va a decirte que lo haces perfecto. Va a ayudarte a ser un padre o una madre suficientemente buena, que es lo que un hijo necesita.

Cuéntanoslo sin prepararlo; el orden lo ponemos después.

Agotamiento parental

Te levantas ya cansado. Cuentas las horas hasta que se duermen y, cuando por fin se duermen, no te queda nada para ti ni para tu pareja. Saltas por cosas pequeñas y después te sientes fatal. Has llegado a pensar que no sirves para esto, o a fantasear con irte un tiempo.

El cansancio de criar es normal. Lo que no es normal es vivir en él sin descanso: cuando el agotamiento se convierte en desconexión, cuando ya no sientes nada al estar con tus hijos o cuando te descubres tratándolos de una forma que no reconoces como tuya.

Trabajamos primero en lo urgente: cómo repartir la carga, qué se puede soltar, a quién pedir ayuda. Después miramos lo que hay debajo. Muchas veces detrás del agotamiento hay una idea muy exigente de lo que es ser buen padre o buena madre, heredada de casa y nunca revisada. Y a menudo hay una pareja que no está sabiendo cuidarse mientras cuida.

Si te reconoces aquí, no esperes a estar peor para escribirnos.

Adopción (pre y post)

Antes: la espera, los informes, la idoneidad, la sensación de que alguien examina si vales para ser padre o madre. Después: un niño o una niña que llega con su historia y que tarda en confiar, noches difíciles, preguntas sobre su origen que no sabéis cómo responder, y la vergüenza de admitir que a veces no sentís lo que creíais que ibais a sentir.

Consultar tiene sentido en cualquier punto del camino. Durante el proceso, para llegar con menos miedo y más claridad. Después, cuando el vínculo cuesta más de lo esperado, cuando aparecen conductas que os desbordan o cuando, con los años, se reabre la pregunta de quién soy y de dónde vengo.

Trabajamos con los padres y, si conviene, con el niño o con toda la familia. Nos interesa cómo se está construyendo el vínculo entre vosotros y qué trae cada uno: el niño, sus primeros años; vosotros, vuestra forma de querer y vuestras expectativas. No juzgamos la dificultad; la entendemos como parte de una historia que se está escribiendo.

Podéis escribirnos contándonos en qué momento estáis y os orientamos.

Reproducción asistida (proceso emocional)

Inyecciones, análisis, esperas que se hacen eternas. Una llamada de la clínica que lo decide todo. Cada intento gasta dinero, tiempo y esperanza, y la gente alrededor pregunta con la mejor intención cuándo vais a tener hijos. La pareja se tensa: uno quiere seguir, el otro no puede más, o los dos quieren seguir y ya no saben hablar de otra cosa.

Tiene sentido pedir ayuda cuando el proceso ocupa toda la vida, cuando cada resultado negativo se vive como un duelo que no se puede contar, o cuando hay que decidir si continuar, cambiar de camino o parar.

Acompañamos el proceso, no lo dirigimos. Eso incluye el miedo a que no funcione, la rabia con el propio cuerpo, la envidia que da vergüenza sentir y la decisión de hasta dónde llegar. Puede ser terapia individual o de pareja, según quién lo esté pasando peor y cómo os esté afectando como equipo. Si lo que pesa es la infertilidad en sí, también la trabajamos.

Escribidnos cuando queráis; no hace falta esperar al siguiente ciclo.

Familias reconstituidas

Tu pareja tiene hijos, tú tienes hijos, o los dos. Un niño que te dice que no eres su padre. Un ex que sigue muy presente en la agenda y en las discusiones. Normas distintas en cada casa, lealtades que se cruzan, y la sensación de que en la tuya sobras un poco. Formar una familia nueva con las piezas de otras anteriores es de lo más difícil que se puede intentar.

Conviene pedir ayuda cuando el conflicto con los hijos del otro se lleva por delante la pareja, cuando un hijo se cierra o empeora desde la convivencia, o cuando los adultos no consiguen acordar qué lugar ocupa cada uno.

Trabajamos con la pareja, con la familia completa o con quien pueda venir. Miramos los lugares: quién manda, quién cuida, quién decide, qué duelo no se hizo antes de empezar de nuevo. Sabemos que los tiempos de los adultos y de los niños no coinciden, y ayudamos a que nadie tenga que elegir entre querer a uno y ser leal a otro.

Contadnos quiénes formáis la familia y por dónde duele; con eso empezamos.

Cuidado de familiares dependientes

Tu madre ya no te reconoce algunos días. Tu pareja tiene una enfermedad que avanza y tú llevas la casa, las citas, la medicación y el ánimo de todos. Un hijo con una discapacidad que necesita más de lo que tú tienes. Cuidar así, durante años y sin horario, va vaciando poco a poco, y cuesta admitirlo porque parece que quejarse es traicionar a quien cuidas.

Consultar es razonable cuando ya no descansas ni cuando puedes, cuando has dejado de ver a nadie, cuando sientes rabia hacia la persona que cuidas y luego culpa por sentirla, o cuando la familia se ha repartido mal la carga y no hay forma de hablarlo.

En terapia tienes un sitio para ti, que es justo lo que menos tienes. Miramos cómo estás cuidando y por qué así, qué te impide pedir ayuda y qué relación tenías con esa persona antes de que enfermara, porque eso cambia mucho la forma de cuidar. Si hace falta, hablamos con el resto de la familia para repartir mejor. Si lo que más pesa es tu propio desgaste, mira también cuidador principal.

Reserva un hueco para ti; es el primer paso de un cuidado que te incluya.

Dónde y cuánto cuesta

  • Presencial en Atocha (C. de Vizcaya 11) y Delicias (Embajadores 137), de lunes a viernes de 9 a 21 h.
  • Online por videollamada, con la misma terapeuta durante todo el proceso.
  • 60 € la sesión individual. Puedes ver los detalles en la página de precios.
  • 75 € la sesión de pareja y de familia.

Somos psicólogas y psicólogos colegiados (COP Madrid) y centro sanitario autorizado por la Comunidad de Madrid.

Cómo empezar

Si venís como familia, decidnos quiénes vendríais a la primera sesión. Puedes reservar online en un minuto o escribirnos por WhatsApp y te contamos cómo empezar. Si prefieres una llamada previa para resolver dudas, dínoslo en el mensaje.

¿Empezamos?

El primer paso suele ser el más difícil. Escríbenos por el medio que prefieras: te respondemos en horario de consulta o, como muy tarde, al día siguiente.

L–V · 9–21h · Atocha y Delicias · También online